SHAW, Enrique

Berazategui



La Iglesia declaró a Enrique Shaw, un recordado vecino de Berazategui, como Venerable Siervo de Dios por su excepcional ejemplo de  vida. Si se determina la obra de un milagro de Dios a través de Shaw podría ser declarado Beato y si se comprueba más de un milagro podría llegar a ser el primer hombre de negocios en ser declarado Santo.

El padre Francisco Urbanija, de la Parroquia Sagrada Familia, patrona del distrito de Berazategui recordó que "todos hemos escuchado hablar de Enrique Shaw: nació el 26 de febrero de 1921 y fue padre de 9 hjos. No fue cura ni religioso, sino un laico ejemplar. Trabajó en distintas empresas, desempeñándose principalmente en las Cristalerías Rigolleau como gerente general, desde donde procuró la atención y la promoción de su personal tanto en lo material como en lo espiritual. Definió el desempleo como un mal moral. Fue generoso con sus bienes, poniéndolos a disposición de quienes los necesitase, sin reservas. Hombre de gran sentimiento mariano, el común denominador de su vida fue el esfuerzo por corresponder cotidianamente a la misión que Dios le encomendara como laico, esposo, padre de familia y empresario. Murió –de cáncer- en Buenos Aires el 27 de agosto de 1962, a los 41 años. Ya es siervo de Dios, está a muy poco de ser ubicado en los altares. Berazategui necesita también rezar para que Enrique Shaw sea beato para luego dar el otro paso, para que sea Santo, porque nos dio un gran ejemplo".

El padre Urbanija también comentó que Shaw "quería ser obrero, un hombre simple, sencillo, no tenía grandes aspiraciones materiales. Tampoco quería ser empresario pero Dios lo puso en ese camino y utilizó su posición para hacer el bien a los demás. Cuando se enfermó gravemente fue internado y se pidió la donación de sangre. Todos los obreros de la Cristalería Rigolleau hicieron fila en el hospital para poder donar sangre a su jefe que amaban tiernamente. Después que se recuperó y estuvo mejor con la sangre que recibió dijo ‘ahora soy obrero, porque en mis venas corre sangre obrera’. Es hermoso el ejemplo de amor y de entrega que Enrique Shaw nos dejó. El amor de Dios nos ayuda a desarrollar todo el potencial que tenemos en nuestro interior. Creo que en esto reside la grandeza de este Berazategui", concluyó.

Cabe recordar que en 1997 el cardenal argentino Jorge Mejía dio apertura a un proceso canónico que pretendía demostrar la magnífica forma de vida del empresario argentino del vidrio.  Finalmente el cardenal Bergoglio y el Vaticano autorizaron la apertura de la causa.

Shaw fundó y formó parte de la Asociación Cristiana de Dirigentes Empresarios (ACDE) y se desempeñó como ejecutivo en las Cristalerías Rigolleau, donde su espiritualidad lo llevó a creer que el mayor objetivo era: " que en la empresa haya una comunidad humana porque ser patrón no es un privilegio, sino una función."

lunes 23 de enero de 2012, El Sol de Quilmes

http://www.elsolquilmes.com.ar/notas/3535-un-santo-local

 

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