POTITO, José

Berazategui

Triste despedida al Dr. José Potito

 

 

 

 

 

Lamentablemente, después de luchar durante mucho tiempo contra una grave enfermedad, a fines de la semana pasada falleció- a los 69 años- el Dr. José Potito, quién fue durante 22 años, director del Hospital Evita Pueblo de Berazategui. Su deceso causó un gran pesar que se vislumbró inmediatamente en las redes sociales apenas se conoció la noticia. La misma red que el galeno utilizaba para brindar sus apreciaciones sobre la “patria” y su sentida religiosidad hacia la Virgen de Luján, de la que era profundamente devoto.

En una de sus últimas cartas, a sabiendas de que su estado era muy grave, él mismo señaló: “¿Qué es la medicina? Para muchos el arte de curar, en mi caso, mi Vida”.

Hijo de padres Italianos que llegaron a la Argentina después de la segunda guerra mundial, su madre ya estaba embarazada cuando arribó en un barco al puerto de Buenos Aires.

A pesar de provenir de una familia muy humilde logró acceder a la universidad. Se recibió en La Plata y comenzó a trabajar en el área de clínica médica en el hospital “Isidoro Iriarte” de Quilmes, para luego hacer la especialidad en cirugía general. Allí fue jefe de guardia durante muchos años,-tiempo en el que logró el reconocimiento y el respeto de sus pares.

En 1994 asumió la dirección del hospital “Evita Pueblo” recién inaugurado, un nosocomio que fue muy esperado y de mucha necesidad. “El hospital de Berazategui era mi vida, mi pasión y mi orgullo; di todo por el Hospital” expresó en la misiva final que se dio a conocer días antes de su deceso. En marzo de este año, después de muchos días de tensión y de haber recibido más de 3000 firmas en su apoyo, fue finalmente desplazado de su cargo y en su lugar asumió el Dr. Rodrigo Castañeda, personaje polémico que no tuvo una buena recepción en la comunidad.

“Luché contra mi enfermedad para volver a ser el Director del Hospital Evita, para inaugurar el banco de leche materna y conseguir el litotriptor para el servicio de urología” señaló.

Durante su gestión, el Dr. Potito trabajó mucho por poner en marcha la residencia de madres, la salita de juegos para los niños internados y el banco de pelucas para pacientes que se enfrentan a tratamientos de qui­mioterapia.

Sus restos, en medio de escenas de profundo dolor, fueron inhumados en el Cementerio Parque de Beraza­tegui, en el sector destinado a los Veteranos de Guerra de Malvinas, según su propia voluntad.

Finalmente pidió que una de las imágenes de la Virgen de Luján fuera colocada en la plazoleta enfrente de la fábrica Dupont y la otra a la bajada de la autopista Buenos Aires -La Plata ’’para que proteja la entrada y salida de mi amado Pueblo de Berazategui”. Y agregó “Defiendan la universidad de Medicina pública y el Hospital público, es el futuro de sus nietos”.

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